Día de carrera.

Llega el momento, la hora de la verdad. Hoy es la carrera para la que me he estado preparando, física y, sobre todo, mentalmente. Sé que puedo hacerlo, y además bien. Esos pequeños demonios que te susurran cosas desagradables al oído los tengo ya más que enterrados en un aura de pensamiento positivo que intento agrandar cada día que pasa.

El objetivo: bajar de la hora que me costó hacer los 10K de entrenamiento el Martes. Cualquier cosa que sea llegar y ver un 5 como primer número en el crono, será una gran alegría.

12309992_10206892440543276_1056665922399787347_o

¡Vamos al tema! Suena el despertador, las 7 de la mañana. La carrera comienza a las 9, e imagino que serán puntuales. No hace falta comentar una vez más mi total desconocimiento del mundillo. Por si acaso quiero ir con tiempo.

Mi aparato digestivo está, como siempre, dando la nota, pero pretendo ignorarlo completamente. Hoy nada va a poder pararme. Decido no desayunar, para evitar darle la ocasión de crearme más problemas. Ayer cené bastante bien, con eso bastará.

Anoche ya coloqué el dorsal en la camiseta, y lo dejé todo preparado. Me visto y preparo la mochila. Son las 8, hora de marchar. Supongo que el tema de aparcar no va a estar fácil, pero confío en conocer la zona bastante mejor que mucha gente que vendrá de fuera.

Aún así, unas cuantas vueltas me toca dar hasta que localizo un sitio. Por todas partes se ve gente preparándose para la carrera. Me dejo la ropa de correr, me pongo las zapatillas y camino hacia la salida. No está lejos, apenas unos cientos de metros. Veo gente que corre, van calentando ya. Yo les imito, así llegaré antes a la salida, aunque lo que importa es llegar a meta.

Ya veo los arcos de salida, el del Maratón a la izquierda, y la 10K a la derecha. Me pongo en la parte trasera y me fijo en lo que la gente hace. Corren, estiran, calientan los músculos… pues yo igual. Con el tiempo ya me crearé una rutina como tenía cuando iba a las carreras ciclistas. De momento habrá que ir probando e improvisando. Talones arriba… rodillas arriba… dando saltitos… carrerita arriba y abajo. Ya vale, que me voy a quemar de tanto calentar.

He hablado con algunos amigos y conocidos que van a hacer la Maratón, así que me acerco por la zona de su salida a ver si les veo. Uff, hay muchísima gente, y además yo estoy bastante nervioso, no consigo ver a nadie. Son las 8’42, y el speaker está recomendando que nos vayamos acercando a la salida. Pues yo no me voy a hacer de rogar.

12314474_740260356078257_4892665646502028739_o

Hay unas cintas que separan distintos espacios, y la gente está entrando. Una vez más, imito lo que veo hacer, y entro en el espacio de la parte trasera. Supongo que es el de los que vamos más despacio. Aunque bien visto, quizá ese era quedarse detrás de la última cinta, porque aquí estoy bastante cerca del arco. Bueno, da igual, se me han colocado lo menos 100 personas detrás, ahora ya me quedo aquí.

8’55 y suena música de guerreros espartanos, esto está que arde. La sangre me corre a toda velocidad por el cuerpo. Tengo claro que no puedo salir a todo meter, que debo coger mi ritmo desde el principio. Pero claro, es que con esta música cualquiera se contiene… jajaja.

¡¡Salida!! Allá voy, rodeado de miles de personas, bajando por la Avenida Morella a toda velocidad. Comienza a funcionar el chip… “no te pases de vueltas”, “guarda energías”. Antes de girar a la izquierda a la altura de El Corte Inglés ya me ha pasado un montón de gente. No pasa nada, yo tengo mi ritmo.

Mira, ahí va mi amiga Begoña. Aquí todavía soy capaz de saludarla. Parece que lleva un ritmo, con sus compañeros de equipo, que puede ser bueno para mí. Me obliga un poquito pero sin quemarme.

Como quien no quiere la cosa, ya llevamos 3 kilómetros. Estamos bajando por la calle Gobernador. Miro mi cronómetro, multiplicando 3X6 para saber el tiempo que reflejaría de ir a 6 minutos el kilómetro (lo he probado, y no soy capaz de dividir según voy corriendo ahora… jajaja). Con 18 minutos estaría justito en el tiempo de hacer una hora. El reloj marca algo más de 16… esto marcha bien.

Casi llegando al 4 nuestros compañeros del Maratón se separan de nosotros, girando a la derecha por Orfebres Santalínea. No se puede expresar fácilmente la admiración que siento por ellos. Ha sido más que un honor acompañarles durante el principio de su gran batalla.

Ya se ve al fondo el final de la Avenida Casalduch, avituallamiento y kilómetro 5, mitad de carrera. Antes paso por donde están mis padres esperando a verme pasar, las únicas personas que van a hacerlo, claro. Mis amistades actuales no son muy fans del running, ni de levantarse los Domingos a las 9 de la mañana, como no lo era yo hasta hace poco.

Cojo una botella de agua en el avituallamiento, y no sé realmente para qué. Apenas soy capaz de mojarme los labios un par de veces y me deshago de ella. Sólo me ha servido para perder el ritmo y descolgarme un poco del grupo en el que iba, y no creo que vaya a ser capaz de recuperar terreno. No me siento agotado, pero tampoco muy sobrado de fuerzas.

Comenzamos la subida por la Avenida Valencia, y al otro lado de la mediana se ve un montón de gente que está terminando el tramo y afrontando los últimos giros.  A mitad de la avenida coinciden los kilómetros 6 y 7, uno a cada lado. Este es el tramo que, curiosamente, se me hace más corto. En un momento estoy subiendo, y al siguiente estoy bajando.

IMG_20151206_140108

Vistazo al crono… 7X6 = 42… apenas llegan a 39 los minutos que observo. Lo tengo al alcance de la mano, pero si el anterior kilómetro se me ha hecho corto, este está pareciendo no acabar nunca. Acaba la Avenida Valencia y giramos hacia Pascual Asensio. No me había dado cuenta nunca, pero esta calle lleva una leve pendiente que me está deshaciendo las piernas por momentos.

Giramos, kilómetro 8… quedan 2 kilómetros de recta, remontando la Gran Vía hasta el Parque Ribalta, y un zig-zag antes de ver el arco de la meta.

Ahora sí que empiezo a ir realmente fundido. Empieza a pasarme bastante gente, aunque hay otros también que se quedan atrás, incluso algunos que se paran con claros signos de calambres.

Allá está el 9… un rápido vistazo al crono… 6X9 = 54… algo más de 51 minutos.. esto ya no se me escapa.

Ya está ahí Ribalta. Curva a la derecha, y rápidamente a la izquierda. La gente me pasa a toda velocidad, pero da igual. Acelero lo que soy capaz, que es más bien poco, al girar esa última curva. Ahí está la meta. Oigo al speaker que anima, pero parece estar muy lejos.

Cruzo la línea de llegada, sobre la alfombra con el control del chip, y oigo como este emite el correspondiente pitido. Paro el crono… 55 minutos y 34 segundos.

Si he de ser sincero, casi no me acuerdo de lo que sucedió desde esa última curva hasta que estaba en el avituallamiento de meta con medio plátano y un Powerade en la mano. Recuerdo la alegría de haber conseguido un crono realmente mucho mejor del que esperaba… quedarme mirando esos 55’34” un rato recreándome en el esfuerzo recién concluido. Creo recordar también cruzarme con Begoña, que llegó un minuto antes que yo, y saludarla. Poca cosa más.

IMG_20151209_181125

Ha terminado el dulce sufrimiento, y empieza la dulce recuperación. Si uno tiene la suerte de contar con un amigo masajista que le espera en meta, y además tiene un centro muy cercano a dicho lugar, donde ducharse y recibir estiramientos y masaje… estamos hablando ya de un perfecto final.

Hay momentos en la vida para recordar. Sin duda el Domingo 6 de Diciembre de 2015 va a ser uno de ellos.

Es sólo el principio, hay mucho más por venir. ¡Hasta pronto!.

menos 1

¡¡Mañana es el día!!

En menos de 24 horas ya habré cruzado la línea de meta en el Parque Ribalta de Castellón de la Plana, y atrás quedará mi primer desafío de 10 Km. Algo me dice, que se me va a hacer corto.

10k-castellon

El objetivo, aparte de seguir aprendiendo cosas en esta nueva aventura, es rebajar la hora que tardé en el último entrenamiento sobre los 10k que hice el Martes cuanto me sea posible. Llevo toda la semana visualizándome a mí mismo cruzando la meta y viendo que el primer número del crono es un 5. Mañana llega el momento de hacerlo suceder.

He de confesar que una de mis mayores preocupaciones es intentar concentrarme en seguir mi ritmo al principio de carrera, y no emocionarme a seguir ritmos excesivos que luego me hagan pagar un alto precio en los últimos compases. Hasta ahora, lógicamente, siempre he corrido en solitario en los entrenamientos. Hace años, cuando competía con la bicicleta de carretera, ya pagué bastantes novatadas intentando meterme donde no era mi sitio. Al final, ibas conociendo a la gente habitual, y ya sabías a quién te convenía acercarte y a quién no. Pero claro, nuevo mundo, nuevas novatadas… ¡paciencia!

La salida será a las 9 de la mañana, y el recorrido podéis verlo en la imagen. Una amplia vuelta por esta ciudad en la que vivo, prácticamente llano del todo, y en su mayor parte rodeado de edificios que evitarán en cierta medida que el viento nos haga sufrir demasiado. Un recorrido perfecto para un novatillo como yo. Además conozco el terreno perfectamente, y recuerdo de aquellas carreras ciclistas que eso comporta una gran ventaja.

rafathan

Si alguno de vosotros, mis queridos lectores, vive por aquí y tiene intención de ir a ver pasar la carrera, y si además consigues verme entre los miles de personas que correremos, te agradeceré mucho ese grito de ánimo. Llevaré puesta en la cabeza una banda elástica de color azul (la de la imagen), camiseta de manga larga negra y roja, pantalones negros con mallas de color verde fosforescente, y deportivas y calcetines de color rojo. Dorsal 3739. Iré en la parte trasera, y si es a partir del kilómetro 5, probablemente resoplando cual jamelgo.

En lo que queda de tiempo, 5 Km suavecitos, descansar y afeitarme estas barbas que llevo. Y mañana, como dijo mi amigo Jorge… ¡¡A volar!!

Mi nueva aventura.

Esos últimos días, hasta que llega el momento de la verdad, en que vas contando las horas, pero las horas no pasan.
Este domingo participaré en mi primera carrera a pié. 10 kilómetros, dando una amplia vuelta por la ciudad de Castellón de la Plana. Todo un reto para mí, teniendo en cuenta el largo período que he permanecido alejado del deporte desde que abandoné la bici, y los problemas físicos que me han venido molestando en los últimos años, fruto, a mi modo de ver, entre otras cosas, precisamente de lo sedentario de mi vida cotidiana.

image

Y de pronto llega un momento en que, sin esperarlo, encuentras algo que te hace comenzar de nuevo a moverte. Mucha gente se refiere a ello diciendo que “algo dentro de ti hace clic”, y es una buena forma de expresarlo. El deporte no es distinto de cualquier otra de las actividades que componen nuestra vida: requiere una motivación. A veces nos encontramos con dificultades para encontrar palabras que describan la razón que hace nacer en nuestro interior esa fuerza necesaria para dedicarle nuestro tiempo y esfuerzo a algo, pero este no es mi caso.
Yo tengo muy presente mi motivación. Puedo explicar con pocas palabras y de forma clara la razón que me hace calzarme las zapatillas cada entrenamiento, y recorrer en el menor tiempo posible la distancia que me he marcado. Sencillamente, me hace sentir bien.
Parte de los problemas físicos de que os hablaba provienen de mi aparato digestivo, que por lo visto venía con piezas de segunda mano. Os aseguro que hay días al levantarme que me parece imposible poder salir de mi casa. Hay momentos en que tengo mi material de correr preparado sobre la cama y mi cuerpo está en plena rebeldía. Es sobradamente conocido el componente psicológico de cualquier enfermedad.

image

Sólo he que vencer esa pequeña batalla contra mí mismo, salir a la calle y empezar a correr. Como por arte de magia el dolor se esfuma, las malas sensaciones desaparecen por completo. Sólo quedo yo, golpeando el asfalto con mis pies, luchando por completar el recorrido que me he propuesto. Y la aplicación del móvil, claro, que cada cierto tiempo va “animándome” a su manera, con su femenina y robótica voz.
El Domingo es el día de cruzar la primera de todas las metas que vendrán después. ¿Especial por ser la primera? Sin duda lo es. Pero créeme, sin cada pequeña meta alcanzada a diario, sería impensable llegar hasta ella.

Cuando el dolor te abandona.

Hasta cuando perdemos el norte seguimos llevando alguna dirección.
Corto es el tiempo de que dispongo para demostrarte que no me sobras en absoluto. Miro sobre mi hombro y dejo escapar una breve sonrisa, esperando que sepas captar su significado, o al menos conseguir que signifique algo para ti.

image

Ya hace tiempo que dejamos pasar la oportunidad de conocernos mejor, y gracias a ello, ahora nos conocemos mucho menos. No siento que sucediese, todo es mejor ahora, con mucho más espacio, más aire, y menos ruido.
En esas noches en que el viento aúlla en el pasillo y la lluvia golpea las ventanas, puedo notar cada minuto sobre mí, como esa pendiente que te invita a deslizarte por ella, sin importar a dónde conduce, y cuál es su final.
Sabes que voy a estar aquí, no me moveré, pero no pienses que te estoy esperando. Simplemente ya terminé. Encontré el final del camino, llegué a mi destino.
Puedes sentarte y esperar, puedes tardar cuanto quieras, yo no tengo prisa. Mi dolor ya es historia, lo de hoy es ya otra cosa. Si te fijas atentamente verás que mi sonrisa es una grotesca y teatral mueca que apenas convencería a un ingenuo, o a quien poco le importo.
Seguimos adelante. Es lo realmente importante. Es lo único que tenemos, y es prestado.

Estoy preparado.

torrelasal

Un buen lugar para perderte en mis pensamientos.
¿Qué puedes traerme?
Si te llevaste todo lo que tenía,
y ahora no puedo vivir sin tu sonido.

Perderte fue terrible.
Encontrarte aún fue peor.
Y no se cuál de las dos cosas sucedió antes.

Sé que vienes.
Te estaré esperando.

Estoy preparado.

Deja vu

Siempre podemos darnos otra oportunidad.
Aunque, a decir verdad, el tiempo no pasa en vano, y cada vez cuesta más tirar el dado de nuevo tras volver por enésima vez a la casilla de salida.
La sensación de déjà vu se acentúa con el devenir de los años, con el cúmulo de experiencias vividas. Cada una distinta, y todas con su punto de unión en el centro de nuestro universo particular.
camino
¿Acaso podemos dar un paso que no haya sido ya dado antes?
¿Acaso podemos lanzarnos a una nueva aventura sin pensar que acabará donde acabaron todas las anteriores?
Sin una respuesta clara a las preguntas y, ¿por qué no admitirlo?, las inseguridades que van inundando nuestro sentir, como una marea que pretende arrastrarnos cada día que pasa, seguimos adelante con la vista irremediablemente fijada en el mañana. La mirada en la lejanía de lo que está por venir.
De esta forma, nuestra capacidad de aventurarnos a vivir fuera de nuestra burbuja y de arriesgarnos a lo desconocido, se esfuma sin casi darnos cuenta. ¿Acaso no es necesario poder olvidarnos del futuro y vivir el presente para poder embarcarnos en una empresa con destino incierto?

Desde mi casilla de salida observo como los demás juegan su partida.lluvia en la ventana En la seguridad de mi hogar, me asomo a la ventana y veo como la lluvia cae sobre las sombras que avanzan por la calle.
Son días de dejar pasar el tiempo. Dejar pasar la vida hasta que llegue una nueva ocasión, algo que vuelva a encender la chispa que duerme en lo más profundo de mí. Los recuerdos llenarán libros que se quedarán apilados sin sentido en cualquier estante de la memoria. La lluvia en las calles se secará, y todo será olvidado, para dar paso a un nuevo día de sol.

Pasa el verano, y llega el invierno, que de nuevo traerá hasta nosotros una nueva primavera. Un nuevo mes de Abril, como aquél que se quedó atrapado para siempre en un lugar prohibido.
Por más que queramos, la esperanza nunca morirá en nuestros corazones, aunque en nuestro pensamiento la dejemos apartada para abandonarnos a la más dulce de las soledades.

rafathan

Mientras la brisa del mar me acompaña en mi paseo, y observo a los últimos veraneantes que apuran el nublado día de mediados de Septiembre, los pequeños susurros de mis pensamientos vuelven, y aquí se quedan para ti.

Llamadas en la noche

noche
La noche me aplasta entre sus frías y oscuras garras
Y tu voz no llega
No existe ya
Nada puede salvarme

Siento el gélido aliento de la soledad
Mi eterna amiga
Mi compañera
Mi camino odiado, y amado al mismo tiempo

Relámpago grabado en mi retina
Con total claridad
Puedo tocarlo, pero no lo consigo
Puedo verlo, pero se me escapa
Cierro los ojos para verte mejor
Para sentirte cerca
Aunque no lo estés

The night gang started working
With a mile of southern road
As I watched
I got to thinking
You ain’t never coming home
I looked out of nowhere
There was nobody at all
To get me help
To get through to you
I’m here making night calls

Night calls
Making night calls
Night calls
Making night calls

I tried too hard to reach you
But you must be moving fast
All my hopes about the future
Will just live on, Into the past
You know that it ain’t easy
And the twilight starts to fade
Sittin here
In the chill of the morning
Thinking of the plans we made

Oh, night calls
Making night calls
Let it ring
The night calls
Making night calls
Oh, night calls
Give up those night calls

Joe-Cocker

Fuiste tú, querido amigo, muchas veces, la voz que calmó mi melancolía. Gritaste con rabia y con fuerza. Jamás te olvidaré.

Te quiero

Te quiero. Quizá ni la mitad de lo que te querré dentro de un mes, o puede ser que la semana que viene ya no te quiera, pero ahora mismo siento que a tu lado todo está bien, y merece la pena vivir este momento tal como es.

amor-en-la-playa

Te quiero. No sé si mucho o poco, te quiero lo que te quiero ahora, y no cambiaría ese sentimiento por todas las seguridades del mundo.

Te quiero. Y no me arrepiento de una sola de las noches que pasaré en vela observando tu rostro y notando tu respiración bajo la sábana. Dejando pasar las horas, esperando que las primeras luces de la mañana te despierten para poder estrecharte de nuevo entre mis brazos.

Te quiero.
Desde que giraste aquella esquina y mis ojos se perdieron en los tuyos.
Desde la primera vez que te ví y me ofreciste verte una segunda.
Desde que me invitaste a no dejarte escapar fácilmente.
Desde el primer beso que guardaste un día para mí.

enamorados

Por siempre.

Es raro, llegado un momento en la vida, pensar en algo que dure para siempre, cuando ves como todo símplemente llega, permanece un tiempo, y luego se va.soledad_grey_the-lonely-man

Parece casi absurdo mencionar algo como “te amaré siempre” o “nuestra amistad nunca morirá”. Nuestras vivencias van creando un muro entre nuestro corazón y las personas que forman parte de nuestro mundo, impidiendo que puedan establecerse en un lugar del que luego se las eche mucho en falta. Un lugar que poco a poco va quedando frío y abandonado.

El miedo, nuestro compañero, nuestro mayor aliado, y al mismo tiempo nuestro peor enemigo, el que nos roba la vida minuto a minuto, sin darnos apenas cuenta. Disfrazado de prudencia, de sentido común, impidiendo que seamos libres, que nos arriesguemos a apostar por las cosas y las personas en las que creemos. Obligándonos a buscar refugio en la seguridad de lo conocido.

Sin embargo, aquí estamos de nuevo, mi miedo y yo, apostando por lo desconocido, por lo inseguro, por lo absurdo… apostando por la felicidad de mirar tus ojos y perdernos en ellos, de sentir tus alegrías y tus penas, reir y llorar contigo y por ti. Estar a tu lado hoy… y posíblemente mañana.12902477-gatti-e-una-luna-piena

Y ahí estáis tu miedo y tú, dejándome que a ratos me asome a tu universo. Permitiendo que nuestros miedos se vayan juntos a dar un paseo, se muestren las fotos de la infancia, y de pronto descubran que juntos podrían formar un miedo tan grande que paralizase el planeta entero durante años. Bajo la luz de una farola sus miradas se cruzan y entienden que su poder va mucho más lejos de lo que jamás imaginaron.

-Nos vemos mañana- digo yo.
-¡Ja vorem!- contestas tú con un ademán de despreocupación.
Agacho la cabeza y sonrío para mí. Tienes razón y lo sé… todo está por ver.

Te ex-quiero.

Muy bonito, y muy cierto. Aún tengo contacto con varias personas que formaron parte importante de mi vida. Sonrío cuando veo que son felices, y me preocupo si sé que les pasa algo. El cariño siempre queda.

El rincón de floricienta

te ex-quiero

Todos tenemos un ex, o dos, o varios. Personas que han formado parte de nuestras vidas y que en más o en menos tiempo y que con más o con menos sentimientos, marcaron un antes y un después en nuestra historia.

Ex, una palabra indecorosa, antiestética, que casi siempre viene acompañada de dolor de estómago, de recuerdos repletos de nostalgia, confusión, rencor y a veces de odio. ¿Por qué? ¿Por qué en la mayoría de los casos, después de haber roto una relación sentimental ya no volvemos a tener contacto, ni una relación cordial o de amistad, con una persona con la que hemos compartido tanto? ¿No es triste? Es tristísimo.

Personas con las que hemos compartido nuestro cuerpo, nuestros besos, nuestra piel, nuestros secretos más íntimos. Personas a las que juramos amor eterno, personas con las que recorrimos el mundo de la mano, personas que hicieron de sus chistes…

Ver la entrada original 925 palabras más